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Dinosaurios, huevos y pichones.

Huevos y Embriones de una antigüedad de 70 millones de años fueron hallados en la provincia de Neuquén por investigadores del "Museo Carmen Funes" de Plaza Huincul

El Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" (MACN), continuando con su serie de exposiciones especiales, dedicadas a las Ciencias Naturales, vuelve a ofrecer este año una renovada muestra de materiales que han significado un avance en el conocimiento de los Dinosaurios y otros vertebrados vinculados a ellos.
Algunas piezas han estado en nuestras colecciones desde hace muchos años, sin que existiese la oportunidad de exhibirlas adecuadamente, y otras se han obtenido en préstamo de otros Museos, cuyos investigadores han hecho también importantes aportes a la Paleontología.

 

Un poco de historia...

En 1997 se realizó un notable descubrimiento paleontológico en la Provincia de Neuquén, Argentina; que nos colocó definitivamente entre los tres países del mundo que más aportan al conocimiento de la secuencia evolutiva de la vida de los vertebrados durante el "reinado" de los dinosaurios.

Fue descubierto un nuevo campo de nidificación de dinosaurios saurópodos con enorme cantidad de huevos. Pero, por primera vez en América del Sur, con embriones listos para nacer, cosa que no se cumplió por una especie de cataclismo que sepultó el área de nidificación, asfixiando a los embriones.

Dos activos paleontólogos argentinos fueron sus descubridores: Los doctores Luis M. Chiappe y Rodolfo A. Coria, mientras realizaban trabajos exploratorios en la Sierra de Auca Mahuida, en el Norte de la Provincia de Neuquén.

La importancia de este hallazgo consiste en que, por primera vez, se dispone de información concreta y numerosa de los caracteres anatómicos embrionarios de los grandes dinosaurios saurópodos que habitaron el supercontinente de Gondwana (Sudamérica, África, India, Australia y Antártida) pocos millones de años antes de su global extinción al finalizar el período Cretácico.

En esta Exposición, se presentan por primera vez en Buenos Aires, una serie de huevos de dinosaurios saurópodos procedentes de la localidad fosilífera de la Sierra de Auca Mahuida, que sus descubridores bautizaron como "Auca Mahuevo".

Algunos de esos huevos contienen embriones casi totalmente desarrollados, con fragmentos de piel muy bien preservados y probablemente decorada con escamas multiformes. Estos excepcionales materiales originales, pueden ser presentados en Buenos Aires gracias a la estrecha colaboración del Museo "Carmen Funes" de Plaza Huincul, de la Intendencia Municipal de Plaza Huincul y la Dirección de Cultura de la Provincia de Neuquén.

La colección de huevos de Auca Mahuida, se presenta en el contexto de un Panorama completo de la evolución de los dinosaurios de América del Sur, protagonizado con diversos materiales, en su mayoría originales y calcos de dinosaurios y fauna asociada de antigüedad triásica, jurásica y cretácica; cubriendo su historia desde sus orígenes en el Triásico Superior (con materiales de Santa Cruz, San Juan y La Rioja), luego con materiales del Jurásico Medio y Superior (de Chubut y Santa Cruz) y, finalmente, con materiales de Neuquén y Río Negro.

Período triásico

Origen y evolución temprana de los dinosaurios
El origen de los dinosaurios, bien representado en el Triásico Medio y Superior de San Juan, y en el Sur de Brasil.

Se presentan los más antiguos y anatómicamente más primitivos protodinosaurios, como el Lagosuchus de Los Chañares, La Rioja. Este pequeño reptil bípedo, es la única especie conocida que presenta notables caracteres transitivos entre primitivos arcosaurios y los más antiguos dinosaurios. Fué estudiado por Romer (Harvard) en 1970 y Bonaparte (Buenos Aires ) en 1975, autores que analizaron los numerosos caracteres anatómicos que lo indican como un potencial ancestro de los dinosaurios saurisquios, Eoraptor de Ischigualasto, San Juan y Guaibasaurus de las cercanías de Candelaria, R. G. do Sul, Brasil. Otros dinosaurios, carnívoros y herbívoros primitivos pero más derivados que los anteriores, son el Herrerasaurus de Ischigualasto y Mussaurus de Santa Cruz.

El Herrerasaurus estudiado por Reig (1963) y Novas (1992) es una especie carnívora que muestra diversos rasgos muy avanzados por la gran antigüedad que posee, lo que ha planteado problemas interpretativos sobre la temprana evolución de los Theropoda (dinosaurios carnívoros).


Dinosaurios pichones

Mussaurus es un dinosaurio herbívoro, del grupo de los Prosauropoda. El material original que permitió reconocer a la especie Mussaurus patagonicus consta de una serie de ejemplares muy juveniles, tal vez de sólo dos semanas de vida, hallados junto a dos huevos que no eclosionaron. Se presenta un ejemplar original de Mussaurus estudiado por Bonaparte y Vince en 1979. El hallazgo demuestra que los ejemplares de unos pocos días de vida, se mantenían reunidos en su nido, junto a los huevos que no eclosionaron, lo cual indica que existía una atención y cuidado parental. De tal modo vemos que los hábitos parentales de las aves actuales tienen sus raíces ancestrales en el Triásico Superior, hace unos 215 millones de años atrás.

Otros vertebrados

Los amplios depósitos sedimentarios triásicos de Argentina y Brasil, nos muestran en amplitud el escenario faunístico y florístico de esa época en la que aparecieron los primeros dinosaurios y se comenzaba a definir la vasta y singular extirpe de los mamíferos. Por ello el Triásico es uno de los períodos geológicos más valorado paleontológicamente y prolífico biológicamente. Sus primeros dinosaurios y los poquísimos mamíferos que en esa época se forjaban, habrían de tener una fenomenal influencia ecológica en períodos subsiguientes.

Algunos componentes del entorno faunístico que existió en aquellos días de los primeros dinosaurios, se muestran en esta exposición. Uno de ellos es un gran carnívoro cocodrilomorfo, tan feroz como muchos dinosaurios carnívoros que existieron muchos millones de años después.
Prestosuchus

El Prestosuchus, de Río Grande do Sul, estudiado por Hueme (Alemania) 1935, tenía un cráneo enorme armado con enormes dientes carnívoros, pero sus órganos locomotores eran primitivos, tal vez incapaces de lograr una carrera rápida y sostenida como lo hacían los dinosaurios carnívoros.

Otro carnívoro más pequeño que el anterior de hábitos anfibios, que tal vez se alimentaba de peces es el Proterodrampsa de Ischigualasto, estudiado por Reig, Buenos Aires (1960) y posteriormente por Sill, Harvard (1967)

En Argentina y Brasil se encuentra el género Exaeretodon de Ischigualasto, San Juan, estudiado por Cabrera, La Plata (1948), y Bonaparte (1982). Este cinodonte, muy vinculado al grupo ancestral de los mamíferos, logró tallas de considerable tamaño, con cráneos de 60 cm. de largo, sugiriendo que las condiciones ambientales fueron muy propicias para lograr esas tallas.

En el Triásico más superior de la Provincia de La Rioja fue descubierto en 1975 un pequeño cráneo de un "reptil mamiferoide" que muestra un conjunto de caracteres mamalianos de especial interés para comprender mejor cómo fue esa notable y compleja transformación anatómica que dio origen a los más primitivos mamíferos. Fue estudiado por Bonaparte en 1980 y demuestran -junto a especies triásicas de Brasil no presentadas aquí, descubiertas y estudiadas en los últimos 5 años por investigadores argentinos y brasileros- que el origen y diferenciación de los mamíferos tiene en el registro fósil de América del Sur una excepcional documentación fósil, no registrada en otros continentes.

Como vemos, tanto el origen de los dinosaurios como el de los mamíferos está muy bien documentado en nuestro continente gracias a los extensos afloramientos de sedimentos continentales triásicos (210 á 240 m.a.) de Argentina y Brasil.

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Período jurásico

Ictiosaurios

El Jurásico de Argentina no posee, por ahora, la variedad y cantidad de registros fósiles de vertebrados continentales como en el caso del Triásico. Pero sí posee un notable registro de reptiles marinos, conocidos gracias a las contínuas exploraciones y estudios de la Dra. Zulma B. de Gasparini (Museo de La Plata).

Uno de esos gigantes de los mares jurásicos se expone en esta muestra. Es un Ictiosaurio del Jurásico superior de Cerro Lotena, Provincia. del Neuquén, descubierto por una comisión de nuestro Museo Argentino de Ciencias Naturales, en 1983. Este ejemplar estudiado por Fernández (Museo de La Plata 1997), denominado Capuyllisaurus es uno de los ictiosaurios más completos que se conocen del Jurásico Superior. Los muy famosos y completos ictiosaurios de Europa proceden del Jurásico Inferior, o sea que son más antiguos que el de Cerro Lotena.

Dinosaurios y anuros

En el ámbito de los vertebrados continentales, el Jurásico Medio de la Provincia del Chubut ha brindado una notable asociación de dinosaurios saurópodos y terópodos, ambos grupos presentes en esta exposición por medio del gigante Patagosaurus descubierto y estudiado por Bonaparte (1975, 1986) y Piatnitzkysaurus ( idem Bonaparte 1975,1986).

PatagosaurusEl Patagosaurus es un primitivo saurópodo vinculado al origen del famoso Diplodocus del Jurásico Superior de USA., en tanto que el Piatnitzkysaurus es un terópodo de mediano tamaño que muestra estrechas relaciones filogenéticas con Allosaurus de América del Norte. El estudio y comparación de estos dinosaurios indican que durante el Jurásico Medio las faunas de dinosaurios de Gondwana y Laurasia eran similares y que progresivamente se fueron diferenciando en tiempos posteriores debido a la separación biogeográfica entre esos supercontinentes, fenómeno que se intensificó en los tiempos cretácicos.

A fines del Jurásico existieron regiones muy húmedas, en lo que hoy es el este de la Provincia de Santa Cruz. Los sedimentos volcanoclásticos que se depositaron durante esa época sepultaron a los grandes bosques hoy petrificados que se encontraban en esa región, y también a los organismos que habitaban las zonas húmedas citadas anteriormente. Entre ellos existía un anuro grande conocido como Notobatrachus, descubierto por el Dr. Di Giusto de YPF en 1957 y estudiado por Stipanicic y Reig (Buenos Aires) en 1957.

Los ejemplares que se muestran fueron encontrados en la estancia La Matilde, y están preservados en forma de moldes, ya que los huesos -después de sepultados- fueron disueltos por las aguas subterráneas. Se trata de moldes naturales de gran fidelidad que han permitido estudios y comparaciones muy detallados de los primitivos anuros, realizados por la Dra. Báez en 1995.


Huellas

En el ámbito regional del Bosque Petrificado de Jaramillo, en la Provincia de Santa Cruz, se encuentra la Estancia Laguna Manantiales donde existe una singular asociación de huellas fósiles, icnitas, correspondientes todas ellas, a animales de pequeña talla, como artrópodos, dinosaurios y mamíferos.

El Dr. R. Casamiquela (Museo de La Plata) y el Director del Museo Municipal de Mar del Plata Don G. Scaglia, descubrieron esta casi increíble localidad fosilífera de Jurásico Superior en donde la extrema nitidez de las huellas, permitieron reconocer la presencia de primitivos mamíferos en América del Sur. Estos mamíferos produjeron huellas en depósitos fluviales de areniscas finas, que muestran que fueron capaces de caminar en dos formas diferentes.

Una de ellas caminando normalmente con sus cuatro diminutas extremidades y produciendo un rastro ondulado y continuo de su cola, y la otra forma era saltando, apoyando sus cuatro extremidades en un mismo plano transversal y dejando rastros rectos y discontinuos de la cola.

Casamiquela, en 1964 reconoció que esa huellas a las que llamó Ameghinichnus, correspondían a antiguos mamíferos, especialmente por la cantidad de falanges que se observan en sus cinco dedos.

No obstante, su descubrimiento pasó poco menos que inadvertido en el mundo científico. Finalmente, para confirmar las interpretaciones de Casamiquela fueron descubiertos, en la Provincia del Chubut, restos de mamíferos, mandíbulas con dientes, (Rauhut et al. 2000, Alemania) del Jurásico Medio o Superior, demostrando que, en la época de Ameghinichnus o aún antes, existían verdaderos mamíferos en América del Sur

El resto de las huellas fósiles de vertebrados de Jurásico Superior, de la Estancia Laguna Manantiales, corresponden a 3 tipos distintos de pequeños dinosaurios. Una de ellas, Delatorrichnus, muestra dos dedos funcionales, y un tercer dedo del que sólo se observa el rastro de su uña al caminar. Este pequeño dinosaurio terópodo, que sólo mediría 50 ó 60 cm. de altura, muestra un alto grado de especialización en sus extremidades, conocidas hasta ahora sólo por sus huellas. Otro dinosaurio terópodo -aún más pequeño que el anterior- dejó sus huellas, a las que Casamiquela denominó Wildeichnus, con sus tres pequeños dedos divergentes, correspondientes a un ejemplar del tamaño de una gallina doméstica. Finalmente, la restante huella corresponde a un pequeño dinosaurio ornitisquio, cuadrúpedo, ya que invariablemente sus huellas corresponden a un pie tridáctilo, con gruesos dedos asociados a huellas de la mano, más pequeña, sin dedos diferenciados. Casamiquela denominó a éstas huellas Sarmientichnus.

Estas huellas del Jurásico de la Provincia de Santa Cruz, representan a especies fósiles desconocidas en su conformación física, y sirven no sólo para indicar su presencia en determinada época y región, sino también para alertar sobre lo poco que sabemos del escenario biológico de esa remota época.

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Período Cretásico

El Cretácico de la Argentina es el más ampliamente representado paleontológicamente en nuestro continente. En Brasil se conoce un fabuloso yacimiento paleontológico, el de la Chapada de Araripe en el estado de Ceará, pero representa sólo a un sector de este período, al Aptiano-Albiano.

En Argentina la diversidad de localidades fosilíferas cubren la totalidad del Cretácico, desde sus inicios en el Valangiano hasta la finalización de período en el Maastrichtiano, invariablemente con frecuentes restos de dinosaurios asociados a otros variados componentes faunísticos.

En esta exposición se muestran los hallazgos de huevos con embriones muy desarrollados, descubiertos en la Sierra de Auca Mahuída en la Provincia de Neuquén en el año 1997, y que proceden de niveles estratigráficos referidos al Cretácico Superior. Estos hallazgos y su significación paleontológica son comentados más adelante, ya que por razones didácticas reseñaremos los fósiles cretácicos presentados a partir del Cretácico Inferior.

Grandes dinosaurios

Los dos ejemplares de Amargasaurus presentados, proceden del Cretácico Inferior de la localidad La Amarga, unos 70 Km. al sur de Zapala en la Provincia del Neuquén.

El Amargasaurus fue descubierto en 1983 por una expedición paleontológica del MACN, subvencionada por la National Geographie Society y dirigida por Dr. Bonaparte. Su estudio lo realizaron los Dres. Salgado y Bonaparte (1991) y reconocieron que este saurópodo, provisto de enormes espinas neurales en sus vértebras cervicales, muestra una notable afinidad con el género Dicraeosaurus de Africa oriental, Tanzania, cuyo ejemplar se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de Berlín.


Estas afinidades con una forma africana confirman otras interpretaciones respecto a la existencia de faunas comunes en ambos continentes, durante la mayor parte del Mesozoico (Triásico, Jurásico y Cretácico) .

Uno de los ejemplares se lo muestra en posición de postura de huevos, casi sentado sobre el nido, posición que asumimos debieron adoptar en esas circunstancias.

El Amargasaurus integró una asociación de dinosaurios compuesta por terópodos de mediana y pequeña talla como el Ligabueino (Bonaparte 1996). También con dinosaurios herbívoros del grupo Stegosauria, comparable a Kentrosaurus de Africa Oriental, y con un extraordinario mamífero representado por diversos ejemplares relativamente completos.

Siete cráneos de este mamífero fueron descubiertos en 1985, al que Bonaparte (1986) denominó Vincelestes en honor al técnico de la Universidad Nacional de Tucumán Sr. Martín Vince que participó en esa expedición paleontológica. Vincelestes fué motivo de una tesis doctoral realizada en la UBA por A. W.Rougier en 1990. El Dr. Rougier es en la actualidad uno de los más renombrados estudiosos de los mamíferos mesozoicos, radicado en USA. En una de las ilustraciones de la fauna asociada a Amargasaurus se muestra a Vincelestes junto a un pequeñísimo dinosaurio terópodo que llamamos Ligabueino, en honor al filántropo Dr. Giancarlo Ligabue, de Venecia. Ligabueino está basado en un pequeño conjunto de restos postcraneanos, que indican sus vinculaciones con otros terópodos mayores de América del Sur como Abelisaurus y Carnotaurus.

De niveles algo más recientes que los portadores del Amargasaurus, se han descubierto importantes restos de un gran saurópodo, aún inédito que se llamará Ligabuesaurus (Bonaparte, González Riga y Apesteguía). Este notable saurópodo del cual se muestra sólo la reconstrucción de cervicales con sus costillas, procede de la Formación Lohan-Cura, cercanías de Picún Leufú, Provincia del Neuquén. Su estudio revela que se trata de un primitivo representante del linaje de los titanosaurios, dinosaurios saurópodos de amplia distribución en los continentes de Gondwana, especialmente América del Sur, Africa e India, muy abundantes, variados y gigantescos durante el Cretácico Superior.

Giganotosaurus y Argentinosaurus

Giganotosaurus es un gigantesco dinosaurio carnívoro, con el cráneo de 1,60 m. de longitud y armado de una batería dentaria capaz de seccionar rápidamente a animales del tamaño de un buey. Es difícil imaginar cómo se alimentaría un carnívoro de esta talla. Giganotosaurus fue descubierto en la Formación Candeleros, cerca del dique El Chocón, Provincia del Neuquén y estudiado por los Dres. Coria y Salgado (Neuquén), en 1995.

Su publicación en la revista científica Nature tuvo repercusión internacional, especialmente por ser el carnívoro más grande del Mesozoico. Giganotosaurus es parte de una familia de terópodos gondwanicos y, así como Tyrannosaurus fué el dinosaurio carnívoro más grande de Laurasia, Giganotosaurus lo era de Gondwana. Giganotosaurus vivió a principios de Cretácico Superior, en tanto que Tyrannosaurus vivió muchos millones de años después, hacia fines del Cretácico Superior en América del Norte y Asia.

Una reconstrucción de Giganotosaurus ha estado en exhibición en este Museo durante los tres últimos años, razón por la cual se ha decidido retirarla, y dar lugar a otras novedades paleontológicas.

Argentinosaurus es el saurópodo más grande que se conoce de los continentes de Gondwana. Uno de sus huesos fue descubierto por un puestero de las cercanías de Plaza Huincul, que lo donó al Museo "Carmen Funes" (MCF) de esa localidad.

Años después, una comisión paleontológica de este Museo que trabajaba al sur de Zapala, visitó el citado museo de Plaza Huincul y reconoció el hueso como una descomunal tibia de un saurópodo. Se convino en esa visita con el entonces Director del "Carmen Funes", en realizar una inspección al lugar donde se verificó la existencia de otros huesos, en pleno proceso de erosión. Finalmente fueron extraídas diversas vértebras que revelaron la naturaleza de este gran saurópodo patagónico. Su estudio original (Bonaparte y Coria 1993) dio a conocer el material obtenido hasta entonces. Otro estudio -sobre nuevos materiales obtenidos por personal del Museo de Plaza Huincul- está en desarrollo.

Argentinosaurus, gracias al dinamismo del actual Director del Museo "Carmen Funes" (MCF) fue reconstruido en su totalidad, el cual se encuentra en exhibición en Plaza Huincul.

En esta Muestra se presentan solamente la reconstrucción de algunas vértebras cervicales y del cráneo de Argentinosaurus, basado en materiales originales, y por comparación con otros saurópodos titanosaurios de la misma familia de Argentinosaurus.

El material fósil de este gigantesco saurópodo proviene del Cretácico Superior, con una antigüedad aproximada de 85 millones de años. Fue extraído gracias al aporte financiero de la National Geographic Society, Conicet y Municipalidad de Plaza Huincul.

Nidadas de Saurópodos

Y así llegamos, en esta descripción orientada según la antigüedad del material presentado, a las increíbles nidadas de los dinosaurios saurópodos del Cretácico Superior.

El primer gran campo de nidificación de estos dinosaurios fue reconocido en su gran extensión en el Bajo Santa Rosa, Provincia de Río Negro, unos 100 Km. al oeste de la ciudad de Lamarque y dentro de la Estancia de la familia Berthe.

Gran cantidad de nidos semi destruidos por la meteorización conteniendo huevos esféricos grandes y medianos se podían observar en extensiones de 200 á 500 metros, en donde las capas portadoras afloraban, pero se debían extender en distancias mayores debajo de capas cubiertas por sedimentos más recientes. Los paleontólogos Coria (Plaza Huincul), Salgado (Río Negro), Calvo (Neuquén) y Bonaparte (Buenos Aires) recorrieron este campo de nidificación de saurópodos de una época próxima a la finalización del Cretácico, con aproximadamente 70 millones de años de antigüedad.

Los sedimentos que contenían las nidadas (hoy totalmente desaparecidas por pillaje comercial), indican que la región de nidificación estaba en una zona baja, tal vez muy próxima a la costa marina.

Powell (Tucumán 1990) estudió huevos procedentes del Bajo de Cutral Có, reconociendo los caracteres estructurales de sus cáscaras, como tipo de cristales, poros, etc.

Nunca se habían encontrado embriones en los numerosos huevos de las localidades citadas. Por ello, el hallazgo de Chiappe (Los Angeles, California) y Coria (Pza. Huincul, Neuquén) de huevos en los campos de nidificación de Auca Mahuída, alcanzó especial notoriedad porque muchos de esos huevos poseen embriones muy desarrollados, aparentemente a punto de nacer, con desconocidos detalles de sus esqueletos y del cuero que poseían adornado con un maravilloso entramado de escamas multiformes.

Diversos son los aportes paleontológicos de estos hallazgos: 1°) Que los gigantescos saurópodos (y también los de mediano porte) tenían el hábito gregario de construir sus nidos en apretada conjunción, como lo hacen en la actualidad numerosas aves marinas, seguramente para defenderlos de los numerosos predadores. Este hábito tiende a reforzar el concepto de vínculos filogenéticos entre dinosaurios en general y aves, aunque bien podría tratarse también de un carácter adaptativo adquirido convergentemente por algunas especies modernas ante requerimientos similares de protección. 2°) Los embriones de saurópodos aportan información morfo-anatómica sobre los caracteres del cráneo y postcráneo, para conocer las transformaciones ocurridas durante la ontogenia de estos saurópodos. Uno de esos caracteres es que, en estado embrionario, los pescuezos eran muy cortos y que su gran alargamiento, típico de los saurópodos, se lograba con el crecimiento de los individuos. 3°) Finalmente el estudio de las condiciones de sepultación revela un episodio brusco de asfixia por haber quedado cubiertos por una espesa capa de aluvión que impidió su nacimiento.

Carnotaururs y Abelisaururs

Uno de los dinosaurios carnívoros más interesantes por sus adaptaciones anatómicas es el Carnotaurus del Cretácico Superior del Norte de la Provincia del Chubut. Sus restos fueron encontrados por el Sr. A. Sastre, un estanciero de la región de Bajada Moreno, quién informó a geólogos que trabajaban en la zona y estos a su vez a paleontólogos del Museo Argentino de Ciencias Naturales. Su esqueleto, del cual afloraban parte de los huesos pélvicos, fue extraído tras tres semanas de excavación. El estudio original (Bonaparte 1985) fue publicado en una revista científica de la National Geographie Society, institución que financió, conjuntamente con el CONICET, su excavación.

El Carnotaurus pertenece a una familia de terópodos que evolucionaron y se diversificaron en Gondwana. Restos de estos dinosaurios se han encontrado en Sudamérica, Africa e India, continentes que estaban unidos entre sí y separados de Laurasia por el llamado "Mar de Tethys" . Esta separación biogeográfica prolongada durante muchos millones de años dio lugar a una progresiva evolución diferencial entre los vertebrados terrestres de Laurasia y Gondwana. Una de las peculiaridades de Carnotaurus es la presencia de dos grandes cuernos frontales, además de sus miembros anteriores extremadamente reducidos, y la presencia de una doble fila de "espinas neurales" en sus vértebras cervicales.

Abelisaurus es otro terópodo gondwánico con diversos caracteres anatómicos similares a Carnotaurus, lo cual ha permitido identificarlo como perteneciente a la misma familia Abelisauridae. Fue descripto por Bonaparte y Novas en 1985 y su cráneo, que es el único material conocido de este género, fué rescatado por el Prof. Roberto Abel, en las canteras de arenas de Lago Pellegrini, cercanías de Cipolletti, en la Provincia de Río Negro, y restaurado en este MACN. La antigüedad de Abelisaurus es Cretácico Superior, con unos 70 millones de años.

Migraciones y Extinción

Cerca de la extinción de los dinosaurios, tal vez unos 5 m.a. antes, se produjo la unión física entre América Central y Sudamérica, lo cual posibilitó una emigración en ambas direcciones entre América del Norte y América del Sur, un intercambio de faunas terrestres que rompió el muy prolongado aislamiento biogeográfico entre los continentes de Gondwana y Laurasia. Ese aislamiento fue el responsable de la evolución tan diferente que se desarrolló en Laurasia y Gondwana y que afectó a prácticamente a todos los grupos de vertebrados terrestres, resultando en asociaciones de dinosaurios, mamíferos, tortugas, serpientes, anuros, etc., muy diferentes en ambos supercontinentes.

Kritosaurus australis descubierto por el geólogo Dr. Eliseo Sepúlveda (Buenos Aires) y estudiado por Bonaparte et al. 1985, es un típico dinosaurio ornitisquio de la familia Hadrosauridae, con amplio registro en América del Norte en donde evolucionaron y se diversificaron, y en donde se registró por primera vez el género Kritosaurus. De tal modo Kritosaurus australis corresponde a un grupo de origen norteamericano que emigró a Sudamérica junto con otros dinosaurios ornitisquios como los ceratopsios registrados en Patagonia y Bolivia, y los anquilosaurios también registrados en Patagonia y en Antártida, y que documentan paleontológicamente la unión física entre Centro América y Sudamérica reconocida por geólogos alemanes (Schmidt-Effing) que estudiaron la geología del Sur de Centro América. Este fenómeno inmigratorio fue de gran significación para el futuro biológico de América del Sur, ya que no sólo migraron algunos grupos de dinosaurios, sino que también habrían llegado los primitivos mamíferos marsupiales y placentarios, cocodrilos y lagartos que habrían de caracterizar la fauna terrestre de nuestro continente durante el Terciario.

La localidad fosilífera en donde se descubrió K. australis ha brindado una variedad de especies típicamente gondwánicas como dinosaurios titanosaurios, tortugas de la familias Chelydae y Meiolanidae, dientes de peces pulmonados, anuros pípidos y leptodactílidos y una amplia variedad de mamíferos multituberculados, triconodontes, driolestoideos. Los Alamitos es una localidad fosilífera de extremo interés paleontológico ya que muestra la primera asociación de mamíferos gondwánicos del Cretácico Superior, con características anatómicas muy diferentes a los mamíferos de igual antigüedad de Laurasia.

Así llegamos casi al final del Cretácico con una variedad de vertebrados que no muestran indicios de decadencia. Es probable que la extinción masiva de la fauna terrestre que tuvo efectos globales al finalizar el Cretácico, se haya operado en relativamente poco tiempo, 1 á 2 m.a., y que el proceso se habría iniciado después de la época de Los Alamitos, considerada hasta ahora de edad Campaniano - Maastrichtiano, o si el impacto del gran meteorito realmente tuvo efectos letales en la biota terrestre como lo postuló Alvarez (1980), la extinción habría ocurrido en tiempos más breves.

Es interesante indicar que en nuestro continente la gran extinción del límite Cretácico-Terciario, si bien eliminó a la mayor parte de las familias de vertebrados existentes, otras sobrevivieron como los peces pulmonados, rayas, las ranas pípidos y leptodactilidos, las tortugas Chelidae y Meiolanidae, los mamíferos.


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