Museo Argentino de Ciencias Naturales
Menu home

MACN > Naturaleza MACN >

Dos dinosaurios muy especiales

Dos extraordinarios dinosaurios de la Patagonia que se exhiben el MACN, Amargasaurus y Carnotaurus, son motivo de interés para investigadores de todo el mundo debido a que poseen un conjunto de características que los hacen únicos.

Amargasaurus era un herbívoro de unos diez metros de largo que tenía dos filas de largas espinas que le recorrían el cuello y el lomo, las que posiblemente lo protegían del ataque de los depredadores. Carnotaurus por su lado tiene dos récords, ya que es el primer dinosaurio carnívoro conocido que poseía cuernos y del cual se conserva la impresión de la piel.

Estos dos animales forman parte del grupo de los saurisquios, los dinosaurios con caderas similares a las de lagartos, que tempranamente se diferenció del de los ornitisquios, cuyas caderas eran parecidas a las de aves. Había saurisquios que se alimentaban de vegetales, como los prosaurópodos y saurópodos, y otros, los terópodos, que eran carnívoros y andaban erguidos sobre las patas traseras. Los saurópodos poseían una cabeza pequeña y un cuello que en algunos casos llegaba a ser extremadamente largo, un cuerpo extenso y grueso, cuatro patas robustas de pies abiertos, con cinco dedos y una cola larga que se iba afinando en la punta.

Un dinosaurio armado con espinas

"Amargasaurus cazaui era un interesante saurópodo que vivió en la Patagonia hace unos 130 millones de años atrás, durante el Cretácico inferior", explica el doctor José Bonaparte. Este dinosaurio neuquino proviene de la localidad de La Amarga, que está ubicada a unos 70 kilómetros al sur de Zapala. "Mientras que el nombre genérico alude a su procedencia, el específico -cazaui- es un homenaje al doctor Luis Cazau, geólogo de YPF quien en 1983 nos interesó en la exploración paleontológica de la formación La Amarga, que resultó ser un yacimiento de extraordinaria importancia".

Amargasaurus
Cuando comenzaron a extraer el cogote del fósil, los integrantes de la expedición
paleontológica del Museo se encontraron con una sorpresa que inicialmente les
causó una gran confusión: El inusual desarrollo de las espinas neurales de las
vértebras cervicales las hacía aparecer como unas costillas que estaban fuera
de su posición original.

"Después de los pacientes trabajos de preparación en el Museo, tarea que demandó dos años, se realizó un estudio anatómico detallado que revelaba una serie de aspectos científicos muy interesantes", relata el paleontólogo. Mediante este estudio, Bonaparte pudo determinar que Amargasaurus era un animal estrechamente emparentado con dos especies del Jurásico superior de Tanzania, África oriental, pertenecientes al género Dicraeosaurus y que los tres integraban una misma familia zoológica.

En Dicraeosaurus las espinas neurales de las vértebras no eran rectas como en otros saurópodos, sino que se bifurcaban en la parte superior formando una Y. Estas largas espinas se extendían por toda la espalda y el cuello. Bonaparte supone que la selección natural favoreció a estos animales, provistos de enormes espinas neurales, debido a que las mismas constituían una defensa contra el ataque de los carnívoros. La persistencia de la presión de selección ejercida por los depredadores posiblemente condujo a especies con mayor desarrollo de las espinas neurales bifurcadas, tal como ocurrió con Amargasaurus, que vivió unos diez millones de años después que su pariente africano.

"Seguramente durante el Jurásico superior -explica Bonaparte- existían en Sudamérica -y probablemente en el resto del supercontinente de Gondwana, que incluía a Sudamérica, África, Antártida, Australia e India- Dicraeosaurus o animales muy parecidos, que fueron los posibles ancestros de Amargasaurus".

El toro del Mesozoico

"Carnotaurus sastrei fue hallado originalmente por el dueño de una estancia de la provincia del Chubut, el doctor Ángel Sastre, a quien le dedicamos el nombre específico de este singular dinosaurio", comenta Bonaparte. "Durante el primer año nos pareció que era imposible extraer ese material debido a que estaba en una roca tremendamente dura y en un lugar alejado sin caminos, al que se accedía después de caminar unos tres kilómetros".

Carnotaurus sastrei

Lo único que veían los integrantes de la expedición eran unos fragmentos de huesos que asomaban de una concreción muy grande. En la siguiente campaña llevaron una gran cantidad de herramientas y al extraerlo se encontraron con un dinosaurio carnívoro perfectamente articulado. "Hasta el hioides, unos huesos muy delgados de la garganta, estaban perfectamente conservados en su posición original", comenta Bonaparte. El paleontólogo agrega que al morirse, este animal había quedado echado sobre el fango, que al endurecerse copió perfectamente la textura del cuero. "Esta es la primera evidencia de como era el cuero de los dinosaurios carnívoros, que prueba que estos animales no estaban recubiertos de plumas o de escamas como muchas veces se supuso. Tenía una piel más bien paquidérmica, rústica y con unas protuberancias dispuestas en forma regular".

La excavación duró unas dos semanas y media y al final se extrajo la cabeza. Para sorpresa de los paleontólogos se trataba de un dinosaurio carnívoro con cuernos, el primero conocido con esta característica. El nombre genérico Carnotaurus significa toro carnívoro, debido a la similitud de los cuernos de este dinosaurio, que vivió hace 90 o 100 millones de años atrás, con los del toro.

"Sus características anatómicas -explica Bonaparte- indican un endemismo muy marcado. Una de las tantas particularidades de este dinosaurio son sus pequeños miembros anteriores, muchos más reducidos que los de Tyrannosaurus. La estructura de las vértebras del cuello de Carnotaurus era muy especial y parecida a la de las aves, posiblemente con una musculatura cruzada que permite hacer más movimientos y mucho más precisos. La presencia de cuernos, sumado a la reducción de los miembros anteriores, tendría que ver con la destreza muy marcada que posiblemente tuvo este animal con sus cuernos, para herir o despanzurrar a otro animal. Evidentemente tenía una precisión muy grande en los movimientos de la cabeza, que lo sugiere ese tipo de estructura vertebral del cogote. Era un animal muy alto, muy ágil, de patas esbeltas y largas y posiblemente fue un gran corredor".

Bonaparte resalta la importancia del CONICET en la investigación de nuestro país. Gracias al CONICET fue posible no sólo extraer, sino también estudiar a Amargasaurus, Carnotaurus y una cantidad innumerable de fósiles que coloca a Argentina en un lugar destacado de la paleontología mundial.

Ricardo Pasquali


^ subir

 


MACN - Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia"
Av. Angel Gallardo 470 - C1405DJR - Buenos Aires - Argentina.
Tel/Fax.: (5411) 4982-6595 / 8370 / 8797 / 4791 / 6670 / 1561 / 9410. (5411) 4981-9365 / 9282.
Correo electrónico público en general: info@macn.gov.ar
Correo electrónico visitas escolares: visitas@macn.gov.ar

 
Ampliar tamaño del texto Reducir el tamaño del texto Imprimir la página Enviar por e-mail
Vení a ver los dinosaurios al Museo

Gorricho. Diseño.