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Resumen de actividades.
HÁBITAT, ECOLOGÍA Y COMPORTAMIENTO DEL
MONO CARAYÁ EN LA SELVA
DE INUNDACION.
Laboratorio de Investigaciones Primatológicas
– División Mastozoología
Museo Argentino de Ciencias Naturales bernardino Rivadavia
(MACN)
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
(CONICET)
Por: Dr. Gabriel E. Zunino
Investigador Adjunto
CONICET
Agosto de 1999.
Los primates constituyen uno de los componentes poco conocidos
de nuestra riqueza faunística. Hasta 1980 fueron muy
escasos los estudios sobre las especies de nuestro país,
y se orientaban principalmente a descripciones de ejemplares
capturados para las colecciones. Poco se sabía acerca
de la ecología, distribución geográfica,
densidad, comportamiento y fundamentalmente el papel de los
monos en los ecosistemas.
En 1980 a poco de la creación en la Provincia de
Corrientes del Centro Argentino de Primates (CAPRIM), dependiente
de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas
y Técnicas, se incorporan a este Centro un grupo de
biólogos recién recibidos con objeto de iniciar
estudios sobre ecología y comportamiento de los monos
de la Argentina. Estos primeros estudios surgieron ante la
necesidad de tener un mayor conocimiento de las poblaciones
silvestres, orientados a lograr el mantenimiento y reproducción
de las especies en cautiverio. Estos animales en cautiverio
serían destinados a estudios biomédicos de variada
índole.
Con el correr del tiempo y luego del paso de numerosos becarios
y tesistas por el CAPRIM, quedó conformado un pequeño
grupo de primatólogos, que continuaron con los estudios
sobre diferentes especies. Cada uno se encaminó a darle
continuidad a los estudios y formar nuevas generaciones de
primatólogos.
Los primeros estudios sobre primates argentinos se realizaron
en las Provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Salta y Jujuy,
en tres especies: el Mirikiná (Aotus azarai), el Caí
(Cebus apella) y el Mono Aullador (Alouatta caraya).
En 1981 iniciamos las primeras observaciones del Carayá
en la isla Guáscara, localizada en proximidades de
la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay.
Lamentablemente la inundación de 1982-83 truncó
los planes de continuar los estudios en las islas y pasaron
varios años, hasta que luego de superar numerosas dificultades,
pudimos nuevamente volver nuestra atención a ese ambiente.
En 1994 organizamos un curso para estudiantes de Biología
y una de las actividades fue una visita a la isla Brasilera
para mostrar a los estudiantes la variedad de ambientes selváticos
habitados por los monos aulladores. A partir de ese viaje
renacieron las ideas de comenzar un estudio a largo plazo
en las islas.
La idea de trabajar en las islas no fue un simple capricho,
habían surgido durante todos los años de trabajo
una serie de novedades que permitían suponer que las
islas constituían un ambiente de importancia para el
carayá. De acuerdo con las primeras observaciones este
era el lugar que albergaba la mayor abundancia de monos y
los grupos sociales de mayor tamaño. La pregunta inicial
fue: ¿Cuales eran los determinantes de estos altos
valores?
Por otra parte fueron surgiendo nuevos interrogantes como
por ejemplo: ¿Los aulladores consumidores de frutas
podrían estar cumpliendo un importante papel en la
renovación de las selvas? ¿Las semillas que
ingieren son destruidas, actuando como un predador, o por
el contrario son trasladadas por los monos y su germinación
es mas o menos eficiente?. ¿Están entonces los
monos participando de la regeneración de las selvas
en que viven?. Otras preguntas continúan surgiendo
a diario, entre ellas: conocer el papel que cumplen los monos
como reservorios de parásitos y la forma en que colonizan
las islas enclavadas en los grandes ríos.
En la actualidad nos encontramos abocados a la resolución
de algunos de estos interrogantes y esperamos, si podemos
darle continuidad a nuestra tarea, resolver muchos de ellos
y por supuesto responder a las nuevas preguntas que van surgiendo
a medida que aumentamos nuestro conocimiento.
Esta presentación tiene como objetivos brindar un resumen
de los resultados que hemos obtenido desde 1980 a la fecha
y dar un panorama de nuestros objetivos actuales y futuros.
La primatología en la Argentina.
Una pregunta que surge de inmediato es ¿Porque estudiar
monos? Hay innumerables respuestas.
Los primates constituyen un grupo ampliamente distribuido
en los ecosistemas tropicales y subtropicales. Su proximidad
evolutiva con el ser humano ha llevado a profundizar sobre
el conocimiento de las relaciones sociales, conformación
de grupos, establecimiento de jerarquías, agresiones
y afiliaciones con el objeto de intentar conocer las bases
del comportamiento humano.
Los primates juegan un papel de importancia en la dinámica
de los ecosistemas donde habitan, sea como dispersores de
semillas o como parte del ciclo de nutrientes. Por otra parte
los monos constituyen un valioso modelo para estudios biomédicos
relacionados con la salud humana.
Lamentablemente, cuando aun no terminamos de conocer su importancia
dentro de los ambientes en que viven, la creciente destrucción
de sus hábitats está produciendo una continua
reducción de sus poblaciones.
En la Argentina todas las especies de primates tienen áreas
protegidas, tanto en Parques Nacionales como en Reservas Provinciales.
Sin embargo estas áreas protegidas se crearon sin contar
con estudios previos orientados a una mayor efectividad de
protección. Aunque muchas albergan áreas de
alta diversidad y exuberancia, el pequeño tamaño
que poseen no les permite soportar poblaciones de mamíferos
medianos y grandes. Para el caso de A. Caraya se estima que
alrededor de 10.000 animales se encuentran actualmente bajo
protección en los Parques Nacionales Pilcomayo y Chaco.
Fuera de las áreas protegidas se encuentra el mayor
porcentaje de ecosistemas selváticos y de las poblaciones
de primates. Los sistemas de explotación de los bosques
naturales de la Argentina son caóticos, no cuentan
por lo general con planificación previa y pueden definirse
como exclusivamente extractivos. En grandes extensiones el
bosque natural es reemplazado a diario por plantaciones de
Pinos, Eucaliptos y Araucarias, o son convertidos en campos
dedicados a la agricultura y ganadería.
Vale como ejemplo citar el caso de la represa de Yaciretá,
donde estimamos que un total de entre 7.000 y 12.000 aulladores
desaparecerían al inundarse las islas con la formación
del embalse, valores equivalentes al total de aulladores bajo
protección. En este caso se decidió una translocación
de animales sin hacer estudios previos que permitieran determinar
el riesgo zoonótico, ni posteriores que permitieran
evaluar el impacto del incremento de densidad en sitios ya
habitados por los monos.
Otro aspecto de importancia es la captura de monos destinada
al comercio de mascotas, una práctica común.
Un método clásico de obtención consiste
en matar una hembra y apoderarse de la cría, con serios
riegos para el grupo reproductivo. El tráfico ilegal
de monos involucra tanto a cazadores, como particulares y
centros de investigación que intervienen en ese comercio
violando las normas vigentes.
Los programas de mantenimiento y reproducción en
cautiverio han sido escasos y en la actualidad no existen
programas de reproducción en cautiverio de primates
autóctonos, destinados tanto a investigación
como a repoblación de áreas defaunadas. Por
otro lado, la cría de carayá en cautiverio presenta
grandes dificultades y la mayor parte de los ejemplares mueren.
Tal como se presenta la situación actual el único
camino viable destinado a la protección de los primates
consiste en volcar los esfuerzos en la educación conservacionista
e incrementar las áreas protegidas existentes. Por
otro lado, es necesario implementar técnicas de manejo
de los bosques nativos que permitan obtener un beneficio económico.
Pero por otra parte, que permitan también conservar
su biodiversidad, recursos recreativos y la posibilidad de
dar continuidad a las culturas de sus habitantes.
En nuestro país los estudios de campo sobre primates
han involucrado a todas las especies presentes, tocando aspectos
generales sobre su distribución geográfica,
características del hábitat y estado actual
de las poblaciones, hasta aspectos puntuales sobre ecología
y comportamiento.
Los monos aulladores.
Bajo el nombre común de monos aulladores (Familia
Cebidae, Género Alouatta) se agrupan actualmente seis
especies de primates americanos:
Es uno de los género de primates americanos de más
amplia distribución geográfica, se extienden
desde América Central en Méjico hasta el extremo
norte de la Argentina.
A nuestro país llegan dos de las especies mencionadas:
el mono aullador colorado (A. Fusca) que habita en la provincia
de Misiones y el mono aullador negro o carayá (A. Caraya)
al que encontramos en Misiones, este de Formosa y Chaco, norte
de Santa Fe y Corrientes.
Los monos aulladores forman grupos sociales, constituidos
en general por uno o varios machos adultos, dos a tres hembras
adultas por macho y un número variable de individuos
inmaduros. Son animales arborícolas, aunque en ocasiones
descienden al suelo para trasladarse entre distintas zonas
de la selva.
Todos los aulladores han sido definidos como herbívoros,
con una dieta compuesta casi exclusivamente por hojas y que
completan con frutas y flores. Su capacidad de digerir hojas
se ve favorecida por la conformación de su intestino
grueso en forma de saco, similar al del caballo, donde se
producen los procesos de fermentación bacteriana de
las fibras vegetales.
Son animales diurnos y presentan una baja actividad durante
el día, permanecen más de la mitad del día
inactivos. Esto se debe principalmente a su dieta. Las hojas
requieren un largo proceso de digestión y por lo tanto
los aulladores presentan dos picos de actividad relacionada
con la alimentación, uno por la mañana y otro
por la tarde. Las restantes actividades se concentran en los
desplazamientos buscando alimento y el enfrentamiento con
otros grupos vecinos.
Como en el caso de otras especies, los monos aulladores han
sido bien estudiados en países tropicales donde se
destaca una gran riqueza de monos, y han quedado en el olvido
las poblaciones que viven en los extremos de la distribución.
Sin embargo, es en estos extremos donde se hacen evidentes
adaptaciones y comportamientos que a menudo no son detectados
en ambientes mas uniformes.
Los monos aulladores han sido definidos como colonizadores.
Esto significa que presentan una amplia capacidad de adaptarse
a variadas condiciones. Es así que es común
hallar estos monos en una gran diversidad de ambientes, ajustando
su dieta y organización social a las condiciones que
imperan en cada sitio.
En el caso del carayá encontramos que está
presente en las Selva Misionera, las Selvas en Galería,
la Selva de Inundación y el Bosque Chaqueño
Húmedo. Estas selvas presentan una composición
muy diferente en especies y diversidad.
La Selva Paranaense se extiende por toda la provincia de
Misiones. Es una selva húmeda sin régimen estacional
marcado de lluvias, aunque decrecen en el invierno. La precipitación
anual oscila entre 1500 y 2000 milímetros y la temperatura
media es de 21°C. Es una selva de tipo perennifolio. Esta
habitada por tres especies de primates. El Caí, que
se encuentra en todas las áreas selváticas desde
el norte de la provincia hasta cerca del límite con
la Provincia de Corrientes. El carayá, más común
en las selvas ribereñas, aunque también se lo
ha registrado en la Selva Paranaense propiamente dicha, cohabitando
con el Caí. La tercera especie es el mono aullador
rojo, asociado principalmente con la selva de Araucarias del
este de Misiones.
En esta provincia se observa uno de los casos más
dramáticos de destrucción, fragmentación
y degradación del ambiente natural. Más del
80% de las selvas presentan algún grado de deterioro.
La selva en un estado medianamente satisfactorio subsiste
en el parque Nacional Iguazú y algunas reservas provinciales.
Dado el estado de las selvas y el progresivo deterioro se
estima que sólo podrán subsistir los primates
en las reservas. De las especies presente solamente el Caí
posee en las áreas protegidas un tamaño poblacional
que puede garantizar su preservación.
El bosque Chaqueño Húmedo, las Selvas en Galería
y de Inundación, constituyen un gran mosaico de fisonomías
que abarcan el este de Formosa y Chaco, el noreste de Santa
Fe, el norte de Corrientes y el extremo oeste de Misiones.
Las precipitaciones en esta zona varían desde los 1300
milímetros anuales sobre el Río Paraná
hasta 600 mm hacia el oeste. La estación seca es poco
marcada y la temperatura media anual oscila alrededor de los
20°C.
En este ambiente habitan el Carayá, el Mirikiná
y en el extremo noreste se ha reportado la presencia del Caí.
El Bosque Chaqueño Húmedo esta formado por
masas forestales discontinuas, situadas en elevaciones. Las
especies presentes tienen adaptaciones a bajas condiciones
de humedad.
La Selva en Galería se extiende a lo largo de ríos
y arroyos que desembocan en el Paraná y el Paraguay.
Alcanza hacia el oeste aproximadamente los 61°W. Presenta
una alta riqueza de especies arbóreas de valor para
los primates, como: el Guapoy (Ficus monckii), el ombú
(phytolacca dioica), el Lapacho (Tabebuia ipe) y la mora (Chlorophora
tinctorea).
La Selva de Inundación se desarrolla en las márgenes
e islas del Río Paraná y Paraguay.
Está sometida a inundaciones periódicas. Es
la más pobre en téminos de especíes de
árboles debido a las inundaciones que limitan las especies
que pueden resistir periodos prolongados de anegamiento.
Sin embargo, la selva de inundación presenta un gran
número de especies vegetales que constituyen una fuente
importante de alimento par los monos aulladores. Las especies
dominantes son: el Timbó Blanco (Cathormion polyanthum),
el Ingá (Inga uruguensis), el Ybirá Pitá
(Peltophorum dubium), el Palo Itá (Banara arguta),
el Ambay (Cecropia pachystachia), el Sangre Drago (Croton
urucurana) y diversas especies de laureles.
Los Aulladores.
A lo largo de los estudios realizados por nuestro grupo
hemos obtenido información sobre diferentes aspectos
de la biología de esta especie y que abarca densidad
poblacional, organización social y dieta.
Podemos separar la información obtenida en dos etapas.
Durante la primera se orientaron los estudios hacia el conocimiento
de las poblaciones de aulladores que habitan en las selvas
en galería del Noroeste de Corrientes. A partir de
1997 iniciamos los trabajos en las islas del Río Paraná,
que continuamos hasta el presente.
Estudios en tierra firme
A modo de resumen los conocimientos adquiridos en tierra
firme nos permitieron definir las siguientes características
de los aulladores:
Hábitat
Los trabajos iniciales en poblaciones silvestres de aulladores
se hicieron en el noroeste de Corrientes, principalmente en
la localidad de San Cayetano (Dto. Capital) sobre las selvas
en galería y parche de bosque próximos al Río
Riachuelo. Otros estudios de corta duración se concretaron
en la Estancia San Juan Poriahú cercana a la localidad
de Loreto.
En esta zona la vegetación forma un mosaico de fisonomías
donde se alternan bosques altos y bajos entre sabanas con
palmeras, pastizales, lagunas y esteros. La comunidad típica
estaba constituida originalmente por los bosques de quebracho,
de los que hoy solo quedan algunos pocos ejemplares aislados.
Los bosques se caracterizan por la presencia de especies adaptadas
a ambientes secos y húmedos. Los bosques primarios
han sido intensamente explotados y predominan en la actualidad
las especies de bajo valor económico y las especies
que forman el bosque secundario. Es en estos ambientes selváticos
fraccionados, con superficies de entre 5 y 20 hectáreas
constituyen el hábitat del mono aullador.
Los estudios del hábitat permitieron reconocer la
presencia de unas 40 especies de árboles y arbustos.
Originalmente estos bosques contenían diferentes estratos
que hoy son difíciles de reconocer debido a la marcada
alteración producida por la actividad humana, principalmente
la extracción de madera y la presencia de ganado. A
pesar de esto pueden definirse 3 estratos, el más alto
constituido por los árboles emergentes alcanza una
altura media de 14 metros y esta dominado por espina corona,
higuerón, ombú y laureles. El estrato medio,
entre los 4 y 10 metros de altura, esta constituido por ejemplares
jóvenes de los árboles que forman el estrato
alto y algunas especies que crecen luego de la extracción
de los árboles más altos. Las especies más
comunes son el Guabiyú, Curupí, Coronillo y
tala. Finalmente el estrato arbustivo de entre 1 y 4 metros
está dominado por el Ñangapiri y renovales de
especie de mayor porte. No es posible hacer una descripción
del estrato herbáceo debido a que se encuentra casi
totalmente destruido por la presencia de ganado. Es de destacar
que la presencia de ganado también contribuye a retrasar
el proceso de regeneración del bosque debido al pisoteo
y el consumo de las plantas jóvenes.
Un aspecto que se tuvo en cuenta en los estudios sobre aulladores
fue la disponibilidad de alimento, ya que por ser animales
herbívoros dependen exclusivamente de los ciclos de
producción de las plantas. Estudios realizados sobre
el contenido de nutrientes permitieron clasificar las estructuras
vegetales en alimentos de baja calidad (hojas y brote) y alta
calidad (flores y frutos). La producción de recursos
alimentarios mostró variaciones muy marcadas a lo largo
del año. Revelando que el invierno representa el período
crítico debido a la baja disponibilidad de alimento.
Ecología y comportamiento
En estos ambientes los grupos contienen entre 4 y 11 animales,
con un tamaño medio de seis. La organización
típica de los grupos es de un macho adulto, dos a tres
hembras adultas, 2 a 3 juveniles y un número variable
de infantes.
Los nacimientos se concentran en el otoño, de esa
forma los infantes cuando comienzan a independizarse de la
madre, a mediados de la primavera, encuentran una alta abundancia
de alimento.
A lo largo de mas de 10 años de observaciones se
pudo comprobar que los grupos son muy estables, ocupando uno
o dos grupos cada fragmento de bosque. Por otro lado, la densidad
y el tamaño de los grupos se ha mantenido sin cambios.
Esto sugiere que a pesar de la intensa explotación
del bosque los monos no se ven afectados cuando no se produce
la tala total.
En este ambiente, posiblemente debido al reducido tamaño
de los fragmentos de bosque los grupos son muy territoriales,
defendiendo activamente el sitio donde viven e impidiendo
el ingreso de otros grupos, llegando al enfrentamiento entre
machos, quienes resultan en ocasiones seriamente lesionados.
Otro aspecto que resalta es la alta incidencia de infanticidios.
Estos son generados por machos solitarios que logran expulsar
y reemplazar al macho residente de algún grupo. Al
momento que el macho invasor se integra al grupo, elimina
a todos los infantes. Existen varias hipótesis que
intentan explicar este comportamiento. En la zona de estudio
la más aceptada es que este comportamiento representa
una estrategia del macho invasor destinada a adelantar el
período fertil de la hembra y gestar sus propias crías,
al tiempo que elimina competidores para sus descendientes.
Nuestros estudios han permitido estimar que alrededor del
25% de las muertes de los infantes son ocasionadas por infanticidio.
En relación con la dieta, siempre se ha considerado
a los monos aulladores como folívoros generalistas,
es decir que se alimentan principalmente de hojas de diferentes
especies. Nuestros estudios permitieron determinar que los
monos aulladores se alimentan de hojas pero tienden a preferir
los frutos cuando están disponibles, debido a que estos
últimos son relativamente escasos y abundan sólo
en determinadas épocas del año. Los estudios
de dieta permitieron definir a esta especie como oportunista,
es decir que se alimenta del mejor recurso disponible en cada
estación del año, siendo estos en orden decreciente
de calidad frutos, flores, hojas jóvenes, y hojas maduras.
Se puede leer en algunos textos que los aulladores disponen
de abundancia de alimento, en particular hojas y que en consecuencia
cuando se los observa comer puede verse que muchas veces comen
la base de las hojas y tiran el resto. Sin embargo estudios
posteriores permitieron determinar que este no es un comportamiento
de derroche. Por el contrario, la selva no es una gran ensaladera
dispuesta a ser comida. Muchas estructuras vegetales contienen
defensas contra los predadores bajo la forma de compuestos
tóxicos. Estos compuestos tienden a acumularse en las
láminas de las hojas y lo aulladores entonces comen
aquellas partes con bajo contenido de compuestos tóxicos.
Finalmente la definición de los aulladores como animales
exclusivamente herbívoros también se ha puesto
en duda de acuerdo a nuestras observaciones. Hemos encontrado
que los monos tienen preferencia por los frutos infectados
por parásitos. Entonces en forma indirecta estarían
consumiendo un porcentaje importante de roteínas animales.
Estudios en la Selva de Inundación.
Hábitat
Los aulladores fueron encontrados en al menos dos tipos
de formaciones boscosas, las más simples y pobres en
composición que se encuentran en las zonas bajas y
próximas a la costa y el bosque alto sobre los albardones
más viejos. Las diferencias entre ambos ambientes son
notables. En los suelos bajos el bosque esta constituido por
una pocas especies y predominan los Alisos, Curupi, Sangre
Drago, Sauce, Timbo Blanco y Palo Itá. Por otro lado
el bosque sobre los albardones es mas rico en especies, aunque
no alcanza la diversidad que se encuentra en tierra firme.
En este ambiente además de las especies que se encuentran
en los suelos bajos aparecen varias especies de laureles,
Ambay, Ybirá Pitá, Maní de Indio e Ingá.
Este ambiente presenta varios estratos y en su conjunto tiene
un alto número de árboles y arbustos que producen
frutas carnosas.
Ecología y comportamiento
A diferencia de tierra firme, en la selva de albardón
los grupos son de mayor tamaño, el numero de individuos
oscila entre 10 y 30 animales. En cada grupo hay varios machos
adultos y la densidad alcanza valores de 4 individuos por
hectárea. Este valor supera ampliamente todos los reportados
para cualquier especie de aullador.
Los grupos poseen territorios relativamente pequeños,
que no superan las 4 ha. Frente a las 10 a 15 ha de los grupos
de tierra firme más pequeños. También
se distinguen por no tener zonas exclusivas, aun cuando se
producen enfrentamientos entre grupos, estos utilizan zonas
comunes.
Estudios realizados en materia fecal revelan que los grupos
de las islas poseen una menor carga parasitaria que los de
tierra firme. Posiblemente esto se deba a que están
aislados del contacto con ganado y asentamientos humanos..
En resumen en los grupos de las islas parece haber una mayor
tolerancia entre los individuos, menos agresiones dentro y
entre los grupos.
Los estudios sobre la dieta de estos monos revela que ingieren
una importante proporción de fruta. Aproximadamente
el 50% del tiempo de alimentación lo dedican a comer
frutos. Al igual que ocurre en tierra firme, muestran preferencia
por algunos tipos de frutas que contienen parásitos
en su interior.
Los primeros resultados sugieren que la composición
de la selva estaría determinando la densidad, organización
social y gran parte del comportamiento social de los aulladores.
Siendo que las islas poseen una alta abundancia de frutas
y estas están presentes durante la mayor parte del
año esto estaría explicando las diferencias
halladas entre los grupos de tierra firme y de las islas.
El consumo de fruta nos llevó a considerar que papel
pueden estar cumpliendo los monos en la regeneración
de la selva. Observamos que los aulladores ingieren frutos
casi sin masticarlos, es decir que no destruyen las semillas.
Un estudio combinado, de campo y experimental nos permitió
conocer que el proceso de digestión no afecta las semillas
y estas germinan a mayor velocidad cuando fueron comidas por
los monos. Por otra parte al desplazarse los monos comen en
una zona y defecan en otra, cumpliendo un importante papel
en el traslado de semillas desde el árbol que las produce
hacia otros sitios.
Los primeros resultados indican que los monos pueden estar
cumpliendo un importante papel en el ciclo de regeneración
de la selva, diseminando las semillas de frutos comestibles
y al mismo tiempo estarían determinando la fisonomía
del ambiente.
Proyectos en desarrollo.
En la actualidad nos encontramos realizando estudios sobre
ecología y comportamiento de los aulladores en la isla
Brasilera (Prov. Del Chaco) próxima a la isla del Cerrito.
Los proyectos en desarrollo son llevados a cabo por investigadores,
becarios y estudiante. Además del conocimiento adquirido
estos proyectos contribuyen a la formación de profesionales
a través del desarrollo de sus tesis de grado y postgrado.
El grupo de investigaciones esta conformado por:
Investigadores, becarios y técnicos
Dr. Gabriel E. Zunino. Investigador del CONICET. Museo
Argentino de Ciencias Naturales. Director
Lic. Martín M- Kowalewski. Becario Fulbright. University
of Illinois y Museo Argentino de Ciencias Naturales.
Lic. Susana P. Bravo. Becaria del CONICET. Museo Argentino
de Ciencias Naturales
An. Ecol. Viridiana González. Técnica del CONICET
Colaboradores permanentes
Lic. Mariel Bazzalo. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
(UBA)
Est. Luciana Oklander. FCEyN (UBA)
Est. Ana Sallenave. FCEyN (UBA)
Est. Pablo Salomón. FCEyN (UBA)
Otros investigadores asociados
Dra. Antonia Concepción Miropé Santa Cruz.
Facultad de Ciencias Veterinarias -U.N.N.E.
Dr. Toribio Borda. Facultad de Ciencias Veterinarias -U.N.N.E.
Dra. Marta D. Mudry. Grupo de Investigaciones en Biología
Evolutiva (GIBE). FCEyN (UBA)
Colaboran además en los trabajos de campo numerosos
estudiantes que hacen pasantías como ayudantes de campo
Los proyectos en curso comprenden
1. Densidad, organización social y demografía
Responsables: Gabriel Zunino, Martín Kowalewski, Viridiana
González.
2. Composición florística de la selva de inundación.
Responsables: V. González, G. Zunino
3. El papel del mono aullador en la renovación de la
selva.
Responsables: S. Bravo
4. Sistemática, evolución y colonización
de islas por los monos aulladores.
Responsable: Dra. M. Mudry
5. Estudio parasitológico de los monos aulladores
Responsables: A. Santa Cruz. T. Borda.
6. Análisis de la dieta del mono aullador
Responsables: M. Bazzalo. G. Zunino.
7. Dominancia y paternidad en Alouatta caraya.
Responsable: Lic. Luciana Oklander.
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