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Resumen de actividades.


HÁBITAT, ECOLOGÍA Y COMPORTAMIENTO DEL MONO CARAYÁ EN LA SELVA DE INUNDACION.


Laboratorio de Investigaciones Primatológicas – División Mastozoología
Museo Argentino de Ciencias Naturales bernardino Rivadavia (MACN)
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
Por: Dr. Gabriel E. Zunino
Investigador Adjunto
CONICET

Agosto de 1999.

Los primates constituyen uno de los componentes poco conocidos de nuestra riqueza faunística. Hasta 1980 fueron muy escasos los estudios sobre las especies de nuestro país, y se orientaban principalmente a descripciones de ejemplares capturados para las colecciones. Poco se sabía acerca de la ecología, distribución geográfica, densidad, comportamiento y fundamentalmente el papel de los monos en los ecosistemas.

En 1980 a poco de la creación en la Provincia de Corrientes del Centro Argentino de Primates (CAPRIM), dependiente de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, se incorporan a este Centro un grupo de biólogos recién recibidos con objeto de iniciar estudios sobre ecología y comportamiento de los monos de la Argentina. Estos primeros estudios surgieron ante la necesidad de tener un mayor conocimiento de las poblaciones silvestres, orientados a lograr el mantenimiento y reproducción de las especies en cautiverio. Estos animales en cautiverio serían destinados a estudios biomédicos de variada índole.

Con el correr del tiempo y luego del paso de numerosos becarios y tesistas por el CAPRIM, quedó conformado un pequeño grupo de primatólogos, que continuaron con los estudios sobre diferentes especies. Cada uno se encaminó a darle continuidad a los estudios y formar nuevas generaciones de primatólogos.

Los primeros estudios sobre primates argentinos se realizaron en las Provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Salta y Jujuy, en tres especies: el Mirikiná (Aotus azarai), el Caí (Cebus apella) y el Mono Aullador (Alouatta caraya).

En 1981 iniciamos las primeras observaciones del Carayá en la isla Guáscara, localizada en proximidades de la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay. Lamentablemente la inundación de 1982-83 truncó los planes de continuar los estudios en las islas y pasaron varios años, hasta que luego de superar numerosas dificultades, pudimos nuevamente volver nuestra atención a ese ambiente. En 1994 organizamos un curso para estudiantes de Biología y una de las actividades fue una visita a la isla Brasilera para mostrar a los estudiantes la variedad de ambientes selváticos habitados por los monos aulladores. A partir de ese viaje renacieron las ideas de comenzar un estudio a largo plazo en las islas.

La idea de trabajar en las islas no fue un simple capricho, habían surgido durante todos los años de trabajo una serie de novedades que permitían suponer que las islas constituían un ambiente de importancia para el carayá. De acuerdo con las primeras observaciones este era el lugar que albergaba la mayor abundancia de monos y los grupos sociales de mayor tamaño. La pregunta inicial fue: ¿Cuales eran los determinantes de estos altos valores?

Por otra parte fueron surgiendo nuevos interrogantes como por ejemplo: ¿Los aulladores consumidores de frutas podrían estar cumpliendo un importante papel en la renovación de las selvas? ¿Las semillas que ingieren son destruidas, actuando como un predador, o por el contrario son trasladadas por los monos y su germinación es mas o menos eficiente?. ¿Están entonces los monos participando de la regeneración de las selvas en que viven?. Otras preguntas continúan surgiendo a diario, entre ellas: conocer el papel que cumplen los monos como reservorios de parásitos y la forma en que colonizan las islas enclavadas en los grandes ríos.

En la actualidad nos encontramos abocados a la resolución de algunos de estos interrogantes y esperamos, si podemos darle continuidad a nuestra tarea, resolver muchos de ellos y por supuesto responder a las nuevas preguntas que van surgiendo a medida que aumentamos nuestro conocimiento.
Esta presentación tiene como objetivos brindar un resumen de los resultados que hemos obtenido desde 1980 a la fecha y dar un panorama de nuestros objetivos actuales y futuros.


La primatología en la Argentina.


Una pregunta que surge de inmediato es ¿Porque estudiar monos? Hay innumerables respuestas.

Los primates constituyen un grupo ampliamente distribuido en los ecosistemas tropicales y subtropicales. Su proximidad evolutiva con el ser humano ha llevado a profundizar sobre el conocimiento de las relaciones sociales, conformación de grupos, establecimiento de jerarquías, agresiones y afiliaciones con el objeto de intentar conocer las bases del comportamiento humano.
Los primates juegan un papel de importancia en la dinámica de los ecosistemas donde habitan, sea como dispersores de semillas o como parte del ciclo de nutrientes. Por otra parte los monos constituyen un valioso modelo para estudios biomédicos relacionados con la salud humana.

Lamentablemente, cuando aun no terminamos de conocer su importancia dentro de los ambientes en que viven, la creciente destrucción de sus hábitats está produciendo una continua reducción de sus poblaciones.

En la Argentina todas las especies de primates tienen áreas protegidas, tanto en Parques Nacionales como en Reservas Provinciales. Sin embargo estas áreas protegidas se crearon sin contar con estudios previos orientados a una mayor efectividad de protección. Aunque muchas albergan áreas de alta diversidad y exuberancia, el pequeño tamaño que poseen no les permite soportar poblaciones de mamíferos medianos y grandes. Para el caso de A. Caraya se estima que alrededor de 10.000 animales se encuentran actualmente bajo protección en los Parques Nacionales Pilcomayo y Chaco.

Fuera de las áreas protegidas se encuentra el mayor porcentaje de ecosistemas selváticos y de las poblaciones de primates. Los sistemas de explotación de los bosques naturales de la Argentina son caóticos, no cuentan por lo general con planificación previa y pueden definirse como exclusivamente extractivos. En grandes extensiones el bosque natural es reemplazado a diario por plantaciones de Pinos, Eucaliptos y Araucarias, o son convertidos en campos dedicados a la agricultura y ganadería.

Vale como ejemplo citar el caso de la represa de Yaciretá, donde estimamos que un total de entre 7.000 y 12.000 aulladores desaparecerían al inundarse las islas con la formación del embalse, valores equivalentes al total de aulladores bajo protección. En este caso se decidió una translocación de animales sin hacer estudios previos que permitieran determinar el riesgo zoonótico, ni posteriores que permitieran evaluar el impacto del incremento de densidad en sitios ya habitados por los monos.

Otro aspecto de importancia es la captura de monos destinada al comercio de mascotas, una práctica común. Un método clásico de obtención consiste en matar una hembra y apoderarse de la cría, con serios riegos para el grupo reproductivo. El tráfico ilegal de monos involucra tanto a cazadores, como particulares y centros de investigación que intervienen en ese comercio violando las normas vigentes.

Los programas de mantenimiento y reproducción en cautiverio han sido escasos y en la actualidad no existen programas de reproducción en cautiverio de primates autóctonos, destinados tanto a investigación como a repoblación de áreas defaunadas. Por otro lado, la cría de carayá en cautiverio presenta grandes dificultades y la mayor parte de los ejemplares mueren.

Tal como se presenta la situación actual el único camino viable destinado a la protección de los primates consiste en volcar los esfuerzos en la educación conservacionista e incrementar las áreas protegidas existentes. Por otro lado, es necesario implementar técnicas de manejo de los bosques nativos que permitan obtener un beneficio económico. Pero por otra parte, que permitan también conservar su biodiversidad, recursos recreativos y la posibilidad de dar continuidad a las culturas de sus habitantes.

En nuestro país los estudios de campo sobre primates han involucrado a todas las especies presentes, tocando aspectos generales sobre su distribución geográfica, características del hábitat y estado actual de las poblaciones, hasta aspectos puntuales sobre ecología y comportamiento.


Los monos aulladores.


Bajo el nombre común de monos aulladores (Familia Cebidae, Género Alouatta) se agrupan actualmente seis especies de primates americanos:

Es uno de los género de primates americanos de más amplia distribución geográfica, se extienden desde América Central en Méjico hasta el extremo norte de la Argentina.

A nuestro país llegan dos de las especies mencionadas: el mono aullador colorado (A. Fusca) que habita en la provincia de Misiones y el mono aullador negro o carayá (A. Caraya) al que encontramos en Misiones, este de Formosa y Chaco, norte de Santa Fe y Corrientes.

Los monos aulladores forman grupos sociales, constituidos en general por uno o varios machos adultos, dos a tres hembras adultas por macho y un número variable de individuos inmaduros. Son animales arborícolas, aunque en ocasiones descienden al suelo para trasladarse entre distintas zonas de la selva.

Todos los aulladores han sido definidos como herbívoros, con una dieta compuesta casi exclusivamente por hojas y que completan con frutas y flores. Su capacidad de digerir hojas se ve favorecida por la conformación de su intestino grueso en forma de saco, similar al del caballo, donde se producen los procesos de fermentación bacteriana de las fibras vegetales.

Son animales diurnos y presentan una baja actividad durante el día, permanecen más de la mitad del día inactivos. Esto se debe principalmente a su dieta. Las hojas requieren un largo proceso de digestión y por lo tanto los aulladores presentan dos picos de actividad relacionada con la alimentación, uno por la mañana y otro por la tarde. Las restantes actividades se concentran en los desplazamientos buscando alimento y el enfrentamiento con otros grupos vecinos.

Como en el caso de otras especies, los monos aulladores han sido bien estudiados en países tropicales donde se destaca una gran riqueza de monos, y han quedado en el olvido las poblaciones que viven en los extremos de la distribución. Sin embargo, es en estos extremos donde se hacen evidentes adaptaciones y comportamientos que a menudo no son detectados en ambientes mas uniformes.

Los monos aulladores han sido definidos como colonizadores. Esto significa que presentan una amplia capacidad de adaptarse a variadas condiciones. Es así que es común hallar estos monos en una gran diversidad de ambientes, ajustando su dieta y organización social a las condiciones que imperan en cada sitio.

En el caso del carayá encontramos que está presente en las Selva Misionera, las Selvas en Galería, la Selva de Inundación y el Bosque Chaqueño Húmedo. Estas selvas presentan una composición muy diferente en especies y diversidad.

La Selva Paranaense se extiende por toda la provincia de Misiones. Es una selva húmeda sin régimen estacional marcado de lluvias, aunque decrecen en el invierno. La precipitación anual oscila entre 1500 y 2000 milímetros y la temperatura media es de 21°C. Es una selva de tipo perennifolio. Esta habitada por tres especies de primates. El Caí, que se encuentra en todas las áreas selváticas desde el norte de la provincia hasta cerca del límite con la Provincia de Corrientes. El carayá, más común en las selvas ribereñas, aunque también se lo ha registrado en la Selva Paranaense propiamente dicha, cohabitando con el Caí. La tercera especie es el mono aullador rojo, asociado principalmente con la selva de Araucarias del este de Misiones.

En esta provincia se observa uno de los casos más dramáticos de destrucción, fragmentación y degradación del ambiente natural. Más del 80% de las selvas presentan algún grado de deterioro. La selva en un estado medianamente satisfactorio subsiste en el parque Nacional Iguazú y algunas reservas provinciales. Dado el estado de las selvas y el progresivo deterioro se estima que sólo podrán subsistir los primates en las reservas. De las especies presente solamente el Caí posee en las áreas protegidas un tamaño poblacional que puede garantizar su preservación.

El bosque Chaqueño Húmedo, las Selvas en Galería y de Inundación, constituyen un gran mosaico de fisonomías que abarcan el este de Formosa y Chaco, el noreste de Santa Fe, el norte de Corrientes y el extremo oeste de Misiones. Las precipitaciones en esta zona varían desde los 1300 milímetros anuales sobre el Río Paraná hasta 600 mm hacia el oeste. La estación seca es poco marcada y la temperatura media anual oscila alrededor de los 20°C.

En este ambiente habitan el Carayá, el Mirikiná y en el extremo noreste se ha reportado la presencia del Caí.

El Bosque Chaqueño Húmedo esta formado por masas forestales discontinuas, situadas en elevaciones. Las especies presentes tienen adaptaciones a bajas condiciones de humedad.

La Selva en Galería se extiende a lo largo de ríos y arroyos que desembocan en el Paraná y el Paraguay. Alcanza hacia el oeste aproximadamente los 61°W. Presenta una alta riqueza de especies arbóreas de valor para los primates, como: el Guapoy (Ficus monckii), el ombú (phytolacca dioica), el Lapacho (Tabebuia ipe) y la mora (Chlorophora tinctorea).

La Selva de Inundación se desarrolla en las márgenes e islas del Río Paraná y Paraguay.
Está sometida a inundaciones periódicas. Es la más pobre en téminos de especíes de árboles debido a las inundaciones que limitan las especies que pueden resistir periodos prolongados de anegamiento.

Sin embargo, la selva de inundación presenta un gran número de especies vegetales que constituyen una fuente importante de alimento par los monos aulladores. Las especies dominantes son: el Timbó Blanco (Cathormion polyanthum), el Ingá (Inga uruguensis), el Ybirá Pitá (Peltophorum dubium), el Palo Itá (Banara arguta), el Ambay (Cecropia pachystachia), el Sangre Drago (Croton urucurana) y diversas especies de laureles.


Los Aulladores.


A lo largo de los estudios realizados por nuestro grupo hemos obtenido información sobre diferentes aspectos de la biología de esta especie y que abarca densidad poblacional, organización social y dieta.

Podemos separar la información obtenida en dos etapas. Durante la primera se orientaron los estudios hacia el conocimiento de las poblaciones de aulladores que habitan en las selvas en galería del Noroeste de Corrientes. A partir de 1997 iniciamos los trabajos en las islas del Río Paraná, que continuamos hasta el presente.

Estudios en tierra firme

A modo de resumen los conocimientos adquiridos en tierra firme nos permitieron definir las siguientes características de los aulladores:

Hábitat

Los trabajos iniciales en poblaciones silvestres de aulladores se hicieron en el noroeste de Corrientes, principalmente en la localidad de San Cayetano (Dto. Capital) sobre las selvas en galería y parche de bosque próximos al Río Riachuelo. Otros estudios de corta duración se concretaron en la Estancia San Juan Poriahú cercana a la localidad de Loreto.

En esta zona la vegetación forma un mosaico de fisonomías donde se alternan bosques altos y bajos entre sabanas con palmeras, pastizales, lagunas y esteros. La comunidad típica estaba constituida originalmente por los bosques de quebracho, de los que hoy solo quedan algunos pocos ejemplares aislados. Los bosques se caracterizan por la presencia de especies adaptadas a ambientes secos y húmedos. Los bosques primarios han sido intensamente explotados y predominan en la actualidad las especies de bajo valor económico y las especies que forman el bosque secundario. Es en estos ambientes selváticos fraccionados, con superficies de entre 5 y 20 hectáreas constituyen el hábitat del mono aullador.

Los estudios del hábitat permitieron reconocer la presencia de unas 40 especies de árboles y arbustos. Originalmente estos bosques contenían diferentes estratos que hoy son difíciles de reconocer debido a la marcada alteración producida por la actividad humana, principalmente la extracción de madera y la presencia de ganado. A pesar de esto pueden definirse 3 estratos, el más alto constituido por los árboles emergentes alcanza una altura media de 14 metros y esta dominado por espina corona, higuerón, ombú y laureles. El estrato medio, entre los 4 y 10 metros de altura, esta constituido por ejemplares jóvenes de los árboles que forman el estrato alto y algunas especies que crecen luego de la extracción de los árboles más altos. Las especies más comunes son el Guabiyú, Curupí, Coronillo y tala. Finalmente el estrato arbustivo de entre 1 y 4 metros está dominado por el Ñangapiri y renovales de especie de mayor porte. No es posible hacer una descripción del estrato herbáceo debido a que se encuentra casi totalmente destruido por la presencia de ganado. Es de destacar que la presencia de ganado también contribuye a retrasar el proceso de regeneración del bosque debido al pisoteo y el consumo de las plantas jóvenes.

Un aspecto que se tuvo en cuenta en los estudios sobre aulladores fue la disponibilidad de alimento, ya que por ser animales herbívoros dependen exclusivamente de los ciclos de producción de las plantas. Estudios realizados sobre el contenido de nutrientes permitieron clasificar las estructuras vegetales en alimentos de baja calidad (hojas y brote) y alta calidad (flores y frutos). La producción de recursos alimentarios mostró variaciones muy marcadas a lo largo del año. Revelando que el invierno representa el período crítico debido a la baja disponibilidad de alimento.

Ecología y comportamiento

En estos ambientes los grupos contienen entre 4 y 11 animales, con un tamaño medio de seis. La organización típica de los grupos es de un macho adulto, dos a tres hembras adultas, 2 a 3 juveniles y un número variable de infantes.

Los nacimientos se concentran en el otoño, de esa forma los infantes cuando comienzan a independizarse de la madre, a mediados de la primavera, encuentran una alta abundancia de alimento.

A lo largo de mas de 10 años de observaciones se pudo comprobar que los grupos son muy estables, ocupando uno o dos grupos cada fragmento de bosque. Por otro lado, la densidad y el tamaño de los grupos se ha mantenido sin cambios. Esto sugiere que a pesar de la intensa explotación del bosque los monos no se ven afectados cuando no se produce la tala total.

En este ambiente, posiblemente debido al reducido tamaño de los fragmentos de bosque los grupos son muy territoriales, defendiendo activamente el sitio donde viven e impidiendo el ingreso de otros grupos, llegando al enfrentamiento entre machos, quienes resultan en ocasiones seriamente lesionados.

Otro aspecto que resalta es la alta incidencia de infanticidios. Estos son generados por machos solitarios que logran expulsar y reemplazar al macho residente de algún grupo. Al momento que el macho invasor se integra al grupo, elimina a todos los infantes. Existen varias hipótesis que intentan explicar este comportamiento. En la zona de estudio la más aceptada es que este comportamiento representa una estrategia del macho invasor destinada a adelantar el período fertil de la hembra y gestar sus propias crías, al tiempo que elimina competidores para sus descendientes. Nuestros estudios han permitido estimar que alrededor del 25% de las muertes de los infantes son ocasionadas por infanticidio.

En relación con la dieta, siempre se ha considerado a los monos aulladores como folívoros generalistas, es decir que se alimentan principalmente de hojas de diferentes especies. Nuestros estudios permitieron determinar que los monos aulladores se alimentan de hojas pero tienden a preferir los frutos cuando están disponibles, debido a que estos últimos son relativamente escasos y abundan sólo en determinadas épocas del año. Los estudios de dieta permitieron definir a esta especie como oportunista, es decir que se alimenta del mejor recurso disponible en cada estación del año, siendo estos en orden decreciente de calidad frutos, flores, hojas jóvenes, y hojas maduras.

Se puede leer en algunos textos que los aulladores disponen de abundancia de alimento, en particular hojas y que en consecuencia cuando se los observa comer puede verse que muchas veces comen la base de las hojas y tiran el resto. Sin embargo estudios posteriores permitieron determinar que este no es un comportamiento de derroche. Por el contrario, la selva no es una gran ensaladera dispuesta a ser comida. Muchas estructuras vegetales contienen defensas contra los predadores bajo la forma de compuestos tóxicos. Estos compuestos tienden a acumularse en las láminas de las hojas y lo aulladores entonces comen aquellas partes con bajo contenido de compuestos tóxicos.

Finalmente la definición de los aulladores como animales exclusivamente herbívoros también se ha puesto en duda de acuerdo a nuestras observaciones. Hemos encontrado que los monos tienen preferencia por los frutos infectados por parásitos. Entonces en forma indirecta estarían consumiendo un porcentaje importante de roteínas animales.


Estudios en la Selva de Inundación.


Hábitat

Los aulladores fueron encontrados en al menos dos tipos de formaciones boscosas, las más simples y pobres en composición que se encuentran en las zonas bajas y próximas a la costa y el bosque alto sobre los albardones más viejos. Las diferencias entre ambos ambientes son notables. En los suelos bajos el bosque esta constituido por una pocas especies y predominan los Alisos, Curupi, Sangre Drago, Sauce, Timbo Blanco y Palo Itá. Por otro lado el bosque sobre los albardones es mas rico en especies, aunque no alcanza la diversidad que se encuentra en tierra firme.
En este ambiente además de las especies que se encuentran en los suelos bajos aparecen varias especies de laureles, Ambay, Ybirá Pitá, Maní de Indio e Ingá. Este ambiente presenta varios estratos y en su conjunto tiene un alto número de árboles y arbustos que producen frutas carnosas.


Ecología y comportamiento

A diferencia de tierra firme, en la selva de albardón los grupos son de mayor tamaño, el numero de individuos oscila entre 10 y 30 animales. En cada grupo hay varios machos adultos y la densidad alcanza valores de 4 individuos por hectárea. Este valor supera ampliamente todos los reportados para cualquier especie de aullador.

Los grupos poseen territorios relativamente pequeños, que no superan las 4 ha. Frente a las 10 a 15 ha de los grupos de tierra firme más pequeños. También se distinguen por no tener zonas exclusivas, aun cuando se producen enfrentamientos entre grupos, estos utilizan zonas comunes.

Estudios realizados en materia fecal revelan que los grupos de las islas poseen una menor carga parasitaria que los de tierra firme. Posiblemente esto se deba a que están aislados del contacto con ganado y asentamientos humanos..
En resumen en los grupos de las islas parece haber una mayor tolerancia entre los individuos, menos agresiones dentro y entre los grupos.

Los estudios sobre la dieta de estos monos revela que ingieren una importante proporción de fruta. Aproximadamente el 50% del tiempo de alimentación lo dedican a comer frutos. Al igual que ocurre en tierra firme, muestran preferencia por algunos tipos de frutas que contienen parásitos en su interior.

Los primeros resultados sugieren que la composición de la selva estaría determinando la densidad, organización social y gran parte del comportamiento social de los aulladores. Siendo que las islas poseen una alta abundancia de frutas y estas están presentes durante la mayor parte del año esto estaría explicando las diferencias halladas entre los grupos de tierra firme y de las islas.

El consumo de fruta nos llevó a considerar que papel pueden estar cumpliendo los monos en la regeneración de la selva. Observamos que los aulladores ingieren frutos casi sin masticarlos, es decir que no destruyen las semillas. Un estudio combinado, de campo y experimental nos permitió conocer que el proceso de digestión no afecta las semillas y estas germinan a mayor velocidad cuando fueron comidas por los monos. Por otra parte al desplazarse los monos comen en una zona y defecan en otra, cumpliendo un importante papel en el traslado de semillas desde el árbol que las produce hacia otros sitios.

Los primeros resultados indican que los monos pueden estar cumpliendo un importante papel en el ciclo de regeneración de la selva, diseminando las semillas de frutos comestibles y al mismo tiempo estarían determinando la fisonomía del ambiente.


Proyectos en desarrollo.


En la actualidad nos encontramos realizando estudios sobre ecología y comportamiento de los aulladores en la isla Brasilera (Prov. Del Chaco) próxima a la isla del Cerrito. Los proyectos en desarrollo son llevados a cabo por investigadores, becarios y estudiante. Además del conocimiento adquirido estos proyectos contribuyen a la formación de profesionales a través del desarrollo de sus tesis de grado y postgrado.


El grupo de investigaciones esta conformado por:

Investigadores, becarios y técnicos
Dr. Gabriel E. Zunino. Investigador del CONICET. Museo Argentino de Ciencias Naturales. Director
Lic. Martín M- Kowalewski. Becario Fulbright. University of Illinois y Museo Argentino de Ciencias Naturales.
Lic. Susana P. Bravo. Becaria del CONICET. Museo Argentino de Ciencias Naturales
An. Ecol. Viridiana González. Técnica del CONICET

Colaboradores permanentes
Lic. Mariel Bazzalo. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA)
Est. Luciana Oklander. FCEyN (UBA)
Est. Ana Sallenave. FCEyN (UBA)
Est. Pablo Salomón. FCEyN (UBA)

Otros investigadores asociados
Dra. Antonia Concepción Miropé Santa Cruz. Facultad de Ciencias Veterinarias -U.N.N.E.
Dr. Toribio Borda. Facultad de Ciencias Veterinarias -U.N.N.E.
Dra. Marta D. Mudry. Grupo de Investigaciones en Biología Evolutiva (GIBE). FCEyN (UBA)

Colaboran además en los trabajos de campo numerosos estudiantes que hacen pasantías como ayudantes de campo

Los proyectos en curso comprenden

1. Densidad, organización social y demografía
Responsables: Gabriel Zunino, Martín Kowalewski, Viridiana González.
2. Composición florística de la selva de inundación.
Responsables: V. González, G. Zunino
3. El papel del mono aullador en la renovación de la selva.
Responsables: S. Bravo
4. Sistemática, evolución y colonización de islas por los monos aulladores.
Responsable: Dra. M. Mudry
5. Estudio parasitológico de los monos aulladores
Responsables: A. Santa Cruz. T. Borda.
6. Análisis de la dieta del mono aullador
Responsables: M. Bazzalo. G. Zunino.
7. Dominancia y paternidad en Alouatta caraya.
Responsable: Lic. Luciana Oklander.


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